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No hay experto económico, que a estas alturas, no diga que estamos en una crisis profunda. La tormenta perfecta dicen algunos periodistas. Los veteranos, que tienen más perspectiva, afirman que esta es la segunda peor crisis de la historia, con permiso de la del crack del 29. Algunos, los más pesimistas, dicen que incluso ésta es peor todavía.
No es una crisis de la ciudad, ni tan siquiera de nuestro país, ni tampoco de Europa. Es una crisis global, porque la economía es global. No es una crisis de Zapatero, como dice la derecha. No es una crisis por la EXPO, como dicen los más miopes disidentes locales. Es una crisis del modelo económico en su conjunto. En concreto, el modelo de la libertad de mercado sin límites, de la desregulación, de la manos invisible y del todo vale.
Pero con eso nos quedamos. Es cierto, que muchos tenemos esperanzas en que los líderes mundiales, en torno al foro del G20 u otros, den un nuevo rumbo al mundo, que garantice no sólo que salimos de esta crisis, sino que no se volverá a producir.
Esta crisis no es responsabilidad nuestra, pero nosotros pagamos las consecuencias. Me refiero a los ciudadanos en general, donde incluyo a los políticos que dirigimos las instituciones. Nuestra ciudad es un pequeño barco en un océano gigantesco, no podemos evitar que se produzcan huracanes en el otro lado del mundo, aunque sepamos que acabarán alcanzándonos.
Podemos, eso sí, prepararnos para intentar superar lo mejor posible el oleaje, tener un barco más fuerte y robusto. Pero hay una cosa cierta, no estamos en medio de olas, sino en medio de un tsunami que ha venido sin avisar.
La estrategia, una vez tenemos el tsunami encima, es minimizar sus efectos, proteger a los más débiles, rescatar a aquellos que han caído al mar. Los salvavidas son limitados, y la función del capitán es priorizar a quién se los lanza.
Sé que los funcionarios municipales, especialmente los grupos bajos, no les sobra ni un euro del sueldo, pero también sé que hay gente que lo está pasando mucho peor. Los recursos del Ayuntamiento son limitados, y creemos que es razonable racionalizarlos y darlos a quien más lo necesita.
En enero de 2009 los funcionarios recibisteis un incremento del 2% en todas vuestras nóminas, en 2008 éste fue aproximadamente del 5%, y fue incluso mayor en 2007. Es verdad que existe un acuerdo para culminar el pago del específico en 2009, pero pensamos que este se debe revisar.
A todo el mundo le gusta que le paguen más, y a nadie, os lo prometo, le gusta negar la subida. Pero creo que es lo que toca.
Nos vamos a sentar a negociar con los sindicatos, los que quieran. De ellos espero lo que me han ofrecido durante estos dos años, responsabilidad. La decisión a corto plazo es que este mes no va el específico, veremos si se puede llegar a un punto de encuentro, pero os adelanto, a funcionarios y sindicatos, que debéis empezar a tomar conciencia de la que está cayendo, de lo contario el diálogo será imposible.</span